La obesidad se traduce en el aumento de grasa corporal que se manifiesta por un incremento de peso. En nuestros días muchos de los países desarrollados han detectado cómo gran parte de su población presenta en mayor o menor medida problemas de sobrepeso.
Aunque la obesidad ha sido considerada durante años un problema exclusivamente estético, se ha demostrado que es el origen de importantes trastornos en la salud como la artrosis, la diabetes, el aumento del colesterol, las alteraciones de la circulación…
Cada individuo tiene unas características propias, por este motivo antes de establecer una dieta o tratamiento para reducir peso, se realiza un estudio médico antropométrico y nutricional personalizado, dirigido por un médico especialista. Así, la dieta se elabora teniendo en cuenta las necesidades nutricionales del paciente, su estado físico, patológico y sus preferencias gastronómicas.
Además de equilibrada, sana y variada, el régimen es “personal e intransferible”, pensado para aportar todo aquello que el organismo precisa en las cantidades y proporciones adecuadas. Así, el paciente puede realizar todas sus actividades diarias y conseguir el peso ideal. No se trata de desterrar alimentos de la dieta si no de comer de manera sana y racional. El tratamiento se lleva a cabo durante varias semanas, ya que la pérdida de peso es constante y progresiva, todo lo contrario de las llamadas “dietas milagro” que aseguran perder una gran cantidad de kilos en muy poco tiempo, poniendo en peligro la salud de quienes las realizan.