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El denominado Fotorrejuvenecimiento o IPL facial es uno de los tratamientos más innovadores dentro del campo de la Medicina Estética. El tratamiento consiste en la aplicación directa de luz pulsada intensa sobre la zona objetivo, que estará previamente protegida por un gel frío el cual, al mismo tiempo, favorece la conducción de la luz logrando una mayor efectividad.
Es un sistema totalmente personalizado, ya que el doctor programa el ordenador estableciendo la intensidad y los pulsos de luz basándose en las características propias del paciente, según el tamaño, tipo y localización de las manchas, y el estado general de la piel.
Esta técnica permite que el calor generado por la luz pulsada destruya la lesión, la cual se irá descamando y aclarando gradualmente. Además, se logra, sin ningún tipo de efecto negativo y sin dolor, la estimulación del colágeno y del tejido conectivo que se traducirá en una piel más joven y luminosa.
El tratamiento consta habitualmente de cinco sesiones, breves y periódicas, distanciadas entre si sobre 45-60 días. Cada sesión de IPL dura aproximadamente una hora y después de realizarla, la piel va regenerándose y renovando sus características. Es un tratamiento que no precisa anestesia.