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Este método se realiza con anestesia local y actúa liberando pulsos de energía sobre la zona objetivo, en un intervalo muy corto de tiempo, con lo que se consigue la vaporización de la capa más superficial de la epidermis, suprimiendo así las arrugas finas que van apareciendo con la edad. Se caracteriza por emitir a una longitud de onda de 2940 nm, lo que justifica su mayor afinidad por el agua intracelular, permitiendo que el tejido se vaporice rápidamente.
La duración de los pulsos que emite (microsegundos) es significativamente menor al tiempo de relajación térmica que la epidermis, lo que disminuye considerablemente la conducción de calor y con ello el daño térmico al tejido circundante. Su capacidad de penetración permite realizar una ablación más controlada, y así se puede aplicar en áreas delicadas como cuello y manos.