Las varices y arañas vasculares son problemas estéticos que suelen estar ocasionados por diferentes factores: predisposición genética, fragilidad de los vasos sanguíneos, los embarazos, llevar ropa muy ajustada... En general todo lo que dificulte una circulación fluida y correcta.
Habitualmente una variz no desaparece por sí misma, si no que tiende a empeorar. Es por tanto fundamental solucionar el problema antes de que se agrave, ya que no sólo afecta a la estética, sino también a la salud. El tratamiento ideal para eliminar estas imperfecciones es el vasculight, una novedosa técnica basada en un sistema láser de última generación no invasivo.
Las sesiones, que siempre serán llevadas a cabo por un médico especialista, se desarrollan a través de varias fases. La primera consiste en la aplicación de un gel conductor sobre la piel que potencia la penetración de la luz, y actúa también como agente protector de la misma.
A continuación, el doctor procederá a realizar selectivamente los disparos del láser actuando directamente sobre la lesión a tratar, provocando una elevación en la temperatura de la sangre que conseguirá la coagulación de la variz sin dañar los tejidos circundantes. Para finalizar se aplica una pomada antiinflamatoria que relaja y calma la piel. Es un tratamiento indoloro, por lo que no necesita anestesia.
El vasculight está basado en la aplicación del láser de Neodimio-Yag, cuya principal ventaja es que consigue eliminar varices de hasta 5 milímetros de diámetro, de manera segura y eficaz. Es un método muy rápido, y los resultados se empiezan a observar desde la primera sesión. Se consigue así que las lesiones vasculares vayan desapareciendo de manera progresiva y constante.